Archive | agosto 2011

Volviendo especial lo cotidiano

Dewan Irawan es un fotógrafo indonesio del que muy poco se sabe. Sus trabajos se encuentran fácilmente en la red y su estilo es sumamente atrayente. Con una técnica impecable – que se hace evidente por la nitidez, el colorido y el manejo de la luz – sus tomas hablan por él.

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El ego del artista

No soy artista, sólo me gusta el arte, la capacidad que tienen muchos de expresar y sensibilizar ideas, imágenes, momentos. Disfruto y envidio este talento con el pueden escapar de lo mundano y descubrir su emocionalidad. Pero, me disgusta que con todas esas virtudes y méritos se vaya germinando un vicio que produce contagio y termina griseando esa capacidad creativa que admiro. Me refiero al ego del artista.

Me he encontrado con tres perfiles de artistas: el generoso y humilde, el descreído y sufrido y el vanidoso y prepotente.

Este artista no se lo cree y su actitud es incluso adorable

El primero siempre agradece, incluso sorprendido, los cumplidos y halagos. Se muestra sencillo y con timidez, poco a poco, cada vez siente menos retraimiento a la hora de mostrar su creación. Este artista no se lo cree y su actitud es incluso adorable. Pero, en ocasiones, con el tiempo, si los elogios aumentan su carácter se transforma, que no quiere decir evoluciona, hasta convertirse en el tercer perfil.

Al descreído sufrido no hay halago que le haga cambiar de idea

Al descreído sufrido no hay halago que le haga cambiar de idea. No parece ni que disfrute con lo que hace. Su obra, para él, no tiene valor, su técnica no es merecedora de cumplidos, su creación está cargada de errores. Éste sufre al crear y lo muestra con desdén, porque no cree ni en él, ni en nadie. Con este artista no hay nada que hacer, sólo disfrutar en silencio de su talento, porque hasta los cumplidos los confundirá con peloteo. El admirar su ingenio supone cierto sabor agridulce.

El tercero termina alimentándose de adulaciones y adulaciones

Y el último y más peligroso. Éste no siempre fue así. Al principio puede que fuese más terrenal y apreciase la admiración ajena. No obstante, con el tiempo termina alimentándose de adulaciones y adulaciones, hasta que nunca son suficientes; hasta que se convierte en el protagonista del arte, apartando su obra y, lo que es peor, en juez del arte. Con estos hay que medir los cumplidos porque llega un momento que no importa el valor de la creación anterior, sino la falta de él en su producción actual.

El artista no sólo debe cuidar su creación, sino también lo que en él como persona produce

Es difícil medir estos cambios de ego. Es responsabilidad del artista no contagiarse del virus del cumplido, pero también es compromiso del espectador calcular los agasajos. Disfruto cuando me encuentro con el artista amable y me siento desilusionada cuando deja de ser afable, porque cuando me tropiezo con el tercero, su actitud me produce tal rechazo que hasta su obra queda desmerecida. Así que al encontrarme con estos personajes, creo que el artista no sólo debe cuidar su creación, sino también lo que en él como persona produce.

 

 

Buen post desde http://www.talentyart.com/opinion/el-ego-del-artista

La vida nos fue dada para ser vivida.

En nuestras manos cabe el poder y la fuerza para afrontar todas esas situaciones que nos ponen a prueba, que nos obligan a enfrentarnos a nosotros mismos, a nuestras limitaciones más íntimas.

Pero surge entonces el espíritu del guerrero y luchamos en cada instante, para ser mas grandes que el más grande de nuestros obstáculos. Nos enfrentamos sin miedo a cada reto, soñando con lo que quizá nunca seremos… arrebatándole al pasado recuerdos hermosos e imponiéndole al futuro nuestra eterna decisión de ser felices.

Raquel y Jose han superado sus retos, y serán sus recuerdos, su historia, su experiencia, su pasado, sus valores, su esencia… lo que les de la fuerza suficiente para mirar al futuro con energía y afrontar el ahora con el espíritu puro de dos supernovas que se preparan para el momento de brillar con todo su explendor.

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