Presentación personal
Acercarse a la creatividad, como espectadores o como creadores, pone de manifiesto una dualidad a menudo contradictoria; por un lado, implica un acto de soberbia, pues supone la aspiración a penetrar en sus valores más arcanos, llegando a un nivel de comprensión o de comunicación elevada y difícilmente alcanzable; por otro lado, es un acto de humildad, pues el mero intento revela nuestra poquedad como seres humanos ante la inconmensurabilidad del arte y la constatación, casi siempre inevitable, de una imposibilidad comunicativa plena que en muchos casos empujaría al creador, como ha señalado Steiner, al silencio. Ambos aspectos (soberbia y humildad) son necesarios y la falta de un perfecto equilibrio entre ellos nos alejaría definitivamente del disfrute del hecho artístico.
Este complejo razonamiento pone de manifiesto lo que podríamos entender como “proceso creativo”, que es sin duda el ingrediente fundamental para la consecución de una obra artística de cualquier naturaleza. La creatividad es un don que todos tenemos más o menos desarrollado. Aparece de una forma casi mágica, pero el verdadero valor del creador está en conseguir dominar las herramientas necesarias para moldear la inspiración en una dirección, jugar con su fragilidad y conseguir un método que convierta sueños, ideas, sentimientos… en una realidad sensorial que cualquier persona pueda experimentar.
Experiencia Profesional
Actualizando…

